No instalamos nada.
Ponemos criterio.
No vendemos licencias ni instalamos herramientas. Lo que se contrata es criterio: dónde la IA ya está operando y hay que gobernarla, dónde aún no está y traerla valdría la pena. Y cómo saber si rinde, con un número y no con una impresión.
Diagnóstico
Primero, dónde está. Y casi siempre está en más partes de las que la empresa cree: alguien en finanzas la usó ayer para cuadrar un informe, alguien en comercial para armar una propuesta. Levantar eso es el punto de partida. Suele ser la parte incómoda.
Después, dónde conviene: profundizar lo que ya se usa, o llevarla donde aún no está. Con línea base y con un indicador acordado antes de empezar.
Y en paralelo, dónde están los riesgos y dónde conviene no usarla.
Scoping
Para cada decisión, evaluamos las alternativas reales: comprar en el mercado o hacer a medida. Recomendamos un set de opciones, con su costo y su riesgo. La empresa elige cuál implementar. No vendemos ni instalamos ninguna.
Implementación
Ponemos criterio en la puesta en marcha de lo que la empresa eligió. No la ejecutamos por ella.
El valor casi nunca se pierde en la decisión. Se pierde después, cuando alguien la ejecuta distinto de como se decidió. Ahí estamos.
Medición
Cada proceso se ancla a un indicador desde el inicio. Lo que no se puede medir no entra al plan.
Quién verifica lo técnico
No tenemos un técnico de planta. Es una decisión, no una carencia: el que sabe implementar una sola cosa termina recomendándola.
Cuando una alternativa hay que verificarla a fondo, traemos al especialista que corresponde al caso —seguridad del dato o regulación, según lo que esté en juego— con una regla que no se negocia: no puede vender lo que va a evaluar.
El especialista verifica. Ante el directorio responde el socio.
Qué queda cuando terminamos
Un mapa de dónde la IA está operando en la empresa. Con nombre y con responsable.
Para cada decisión que valía la pena: las opciones que se evaluaron, lo que cuesta cada una, lo que arriesga y cuál recomendamos. La eligió la empresa.
Qué no se delega, qué información no sale y quién responde si algo se cae.
Un número, acordado antes de empezar y presentado al board.
Nuestro método no existe para que la empresa use más IA. Existe para que use la que le sirve y frene la que no. Qué no delegar a un algoritmo. Qué información no dejar salir.
→ Cuándo no usar IACómo empezar
Con un directorio, lo más directo es una sesión de gobierno de IA. Sin venta.
Miramos su contexto: dónde la IA le está dando valor hoy y dónde lo está exponiendo. Y qué regulación ya lo alcanza. Sale con una primera lectura de su propia situación. No con un folleto.
Después, si hace sentido, se sigue. Por partes: cada paso se decide al final del anterior. Nada se compromete de entrada.